Arte y Literatura

No queremos formar parte de todo lo demás 

Preferí escribirle un poema a unas hormigas voladoras antes que a ti.
 
Hay una medida desesperada para cada momento desesperado. Seguro que también los ataques de pánico se pueden personalizar y podemos elegir el color de sus ojos, o su amplitud térmica según el momento, o el ocaso, o si queremos que caiga en año bisiesto su nacimiento. Pero tendríamos que modificarlos genéticamente, solo por si se hacen daño y, coyunturalmente, acaban hundiendo nuestras sienes. La luz en los ojos, daña, duele, damnifica, deteriora y perjudica, mancha, extermina.

Yo soy más bien como una persona desesperada, soy bipolar en el sentido más genérico de la palabra, pienso lo que escribo para que escribir sea pensar con los dedos.

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Es posible, con versos, revivir de entre los muertos

Imagen de Sonia Fraga.
La muerte de José Ignacio Montoto me ha hecho reflexionar porque ha sido la muerte de un poeta. Aunque para consolarnos, siempre quedará en nuestras mentes la hermosa frase que todo literato reconoce: “Escribe y serás eterno”.

Son sus palabras el mayor legado que ha podido aportar a la humanidad. Los recuerdos se acaban difuminando, mezclando entre otros. Las personas existen y desisten. Nacen y mueren de la noche a la mañana. Sufren, lloran, se reproducen, se golpean entre ellas, se rompen. Los humanos no somos de metal, aunque muchas veces parezca que no tenemos corazón. Los humanos somos horribles, tenemos defectos a reventar, todo lo que tocamos lo destruimos y lo que cuidamos, inconscientemente, lo demolemos. Somos parte de un largo círculo vicioso de controversia donde se debaten el amor y la mortalidad... 

 

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