Premio de poesía juvenil - 8º Concurso de poesía y relato corto de Gerena

14:24:00

Este poema tiene ya su tiempo pero no le quitaría jamás su valor. Aunque es más bien académico y no se asemeje a lo que escribo a día de hoy, tenía que publicarlo. No podía vivir sin publicarlo.
Tal vez os perderéis en el discurso pero creo que el final deja clara la intención.


Tabú(es)
Hoy no sé si existo…
Si soy real,
si verso una pesadilla entre sueños,
si un cuentacuentos se hizo con mi cuerpo.
Y quiero ahuyentar a estas bestias,
no sé… encontrarme tal vez.

Temblando estoy,
ni escribir puedo,
en este fallido (intento de) poema redacto mis inseguridades
no hay rima que narre mejor mis engaños,
quiero que sea catorce de febrero
y sentirme sola. Sola pero feliz
de extrañar algo que ya tuve; el olor
del silencio, como hacer turismo en invierno.

Tal vez me equivoque
y la suma de nuestras almas bicuadradas
no sea más que la excusa,
la ironía impuesta
por mis tormentos,
la ecuación imposible de eliminar
tus raíces,
la física de la carne
contra la del corazón.

La prosa me llama,
amenaza con irrumpir
y tienes todas las de perder.

Revoloteando, mis mariposas resultaron ser
las noches hedonistas
que encuentran sus miradas en la aurora boreal,
pinceladas de agrios sabores
convirtiendo todo lo amargo en dulce,
como el café al despertar,
como un verso de huída,
una parábola muy mal representada.

Pinceladas en el blanco simple
del lienzo de la inestabilidad, de no saber ya si decirte adiós
o simplemente no querer saber de
los ‘te quiero’ de más,
si siempre fue para menos.

Verbalizar lo que se hace imposible decir
cuando es tu mirada la que acecha mis temblores.
A corazón abierto
evaporando mis errores,
es mi realidad sustantivada.
Cursiva.
Perdida.
Como una aguja en un pajar.
Como un dicho demasiado tradicional.

Cómo duele pensar que mi mente será la topógrafa
que destituya al corazón,
la misma que trace las líneas
culpables del homicidio versado
en la métrica inexistente de este poema,
aquella que no sabe de qué forma utilizar el lápiz,
era mejor amar rompiéndose en el acto
que por temor a romperse, jamás amar.


Sandra Vilches García


You Might Also Like

0 comentarios

Subscribe